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Riohacha coronó a los nuevos reyes del Francisco el Hombre


La última noche del Festival Francisco el Hombre, realizado del 17 al 19 de marzo en Riohacha, unió en el escenario a una figura con 50 años de carrera, como Jorge Oñate, con las jóvenes promesas del vallenato contemporáneo que se debatieron en una contienda musical por los trofeos del encuentro riohachero.
Así, en el cierre del encuentro se eligieron los reyes del festival, y Oñate agradeció con música haber sido la figura principal. Para él fue el comienzo de la celebración de sus cinco décadas como cantante.
Como homenajeado, Jorge Oñate puso toda su energía en estar presente en cada paso. No solo hizo acto de presencia con su música en la final, sino que acudió a eventos paralelos al concurso y a cada una de las eliminatorias, en las diferentes ciudades donde eligieron a los 12 conjuntos que llegaron a Riohacha.
El artista cesarense hizo énfasis en que La Guajira fue la cuna real del vallenato y que su carrera está ligada a ella.
“Hice mi carrera artística con los compositores grandes de La Guajira”, dijo el Jilguero de América, y mencionó entre otros a Roberto y Freddy Calderón, Romualdo Brito y Aurelio Nuñez.
Oñate subió a escena para acompañarse con diferentes acordeoneros que marcaron su trayectoria. El primero fue Miguel López, legendario rey vallenato 1972, fundador de Los Hermanos López, con los que Oñate comenzó a dejar huella en el folclor. Juntos abrieron con ‘El cantor de Fonseca’, un canto que describe en su letra la grandeza musical de La Guajira.
También lo acompañaron los reyes Raúl ‘Chiche’ Martínez y Wílber Mendoza, hijo del fallecido Colacho Mendoza, en representación de su padre, porque Oñate siempre se ha acompañado de reyes vallenatos como su actual compañero musical, Álvaro López.
Antes de este ‘show’ inolvidable, las cuatro agrupaciones finalistas que llegaron buscando una vitrina para su talento compitieron en la misma tarima.
Los ganadores
Jesu Romero, comunicador social de 24 años, acudió a Riohacha con el acordeonero Arturo Lanao. Juntos lograron el premio a la mejor agrupación y Romero, el de mejor cantante.
“Me hice músico y cantante de forma empírica –relató Romero–. Hace diez años empecé como cajero, luego timbalero, de ahí pasé a la guitarra y fue con ella que aprendí a cantar. Me hizo darme cuenta de que tenía que creer en mí mismo, y por eso creo que el triunfo hoy es una responsabilidad, porque me va a abrir oportunidades”.
Abrir esas puertas es la razón de ser del festival, convertido en la primera meta de todo conjunto que comienza. “Lo difícil de comenzar –agrega Romero– es mantener un grupo unido, con los mismos músicos, que se vuelva sólido. Lo siguiente es darse a conocer, y este festival ayuda”, dice el cantante.

El mejor acordeonero fue Cristian Santiago, un ocañero de 24 años. Compitió al lado de Jaír Luquez, segundo lugar entre los cantantes. “Mi papá compró un acordeón cuando quiso aprender a tocar. Yo tenía 11 años, pero fui yo quien se aficionó y aprendió”, dice de sus comienzos. Santiago y Luquez llevan dos años de trabajo que ahora ven recompensados.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
Cultura y entretenimiento
Riohacha*